Se suele englobar como música de protesta a todas aquellas composiciones que aborden temas sociales, políticos e inclusive revolucionarios, sin importar su origen u fecha de creación. No obstante, las primeras noticias respecto de la canción de protesta en el siglo XX datan de sus primeros años, cuando un militante sindical comenzó a actuar en diversos actos acompañado de su guitarra, cantando canciones populares a las que le modificaba la letra, introduciendo las consignas y los reclamos de los trabajadores organizados de los Estados Unidos.